Dejando de lado las dudas (je) comparto con ustedes el segundo poemario que escribí a mediados del 2016.
En el planteo cuestiones biogràficas que voy enlazando con la descripciòn del paisaje urbano y sus alrededores desde un lenguaje que en ocaciones remite a formas un poco rebuscadas, pero que evidencian mi busqueda en mis primeros autores que fueron Jorge Teillier (dominios perdidos), Pablo de Rokha (Los gemidos), Jorge rojas (Contra la Muerte), Enrique Linh (Diario de Muerte), Oscar Han (Esta rosa negra).
El dibujo lo hice una noche en el embarcadero de Vilarrica (que fue por un par de semanas mi dormitorio) y que gràfica el comienzo de un camino que he prolongado en sucesivas obras y que de alguna forma en palabras lo podran leer en el poemario; de este el siguiente fragmento:
Vacío
Hereje
Torcí la
cabeza sobre la costra
perpetua y
definitiva,
ruin
alacena de recuerdos empotrada
en el
umbral común
del
sentido de las cosas.
Puse al
amparo
de un
manojo de matico
las muecas
que se cuelan
por los
pliegues altisonantes
de mis
días en penumbra.
Dispuse un
racimo de cielo sobre las palmas
y,
mientras un doctor juguetón
probaba
mis vírgenes nudillos,
una maraña
de ladridos
se alzó
desde mi alumbramiento;
un
estridente cortejo
dispuesto
para que...
...uno a
uno,
mujeres
imposibles, viejas trapeadoras, cojos,
garzones
pedestres, micreros histéricos,
homosexuales
y travestidos rebosantes de ETS,
...uno a
uno,
escupieran
mis manos
escupieran
y lapidaran a gargajo
los
espejismos que yacían
entre un tú
y un yo,
dando
lugar a un vacío hereje,
sobre el
que orino el milagro de la vida.







